Aldo

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Escrito por Javi Linares el 24 julio, 2016

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5:43. El sol iniciaba su camino asomando la cabeza por el manto del horizonte. F se levantaba como cada mañana unos minutos antes para contemplar aquel sencillo y hermoso espectáculo. Armaba la polaroid que su abuelo le había regalado y una vieja super 8 que encontró tirada en el almacén del viejo cine de la calle Hollow. Además del ritual técnico, fotografiaba mentalmente cada segundo del nacimiento de la estrella. Era el principal hobbie de F, le apasionaba y demostraba cierta pericia en el arte de grabar cosas que pasaban inadvertidas a la cotidianidad de la vista humana.

6:42. F se aproximaba al centro de la ciudad, dirección a la plaza del mercado para continuar con su rodaje. Normalmente, las calles estarían congestionadas por el tráfico y las plazas parecían auténticos gallineros. Hoy todo estaba aparentemente tranquilo. “Hoy es martes” se dijo. No era festivo ni tenía lugar ningún evento. Los tenderos de la plaza del mercado estaban montados y alineados en hileras largas. Pero sin personas. Era extraño. F tampoco le concedió importancia. No era asiduo a preocuparse por la ajenidad mundana.

8:00. F se sintió algo agotado. Deshidratado para ser más precisos. El sol ya reinaba alto omnipresente y F necesitaba recuperar frescura. Hizo una parada en la tienda 24h en la que trabajaba su amigo Gus. Tenía los mejores polos de chocolate de la ciudad. Entró y saludó a Gus.

-Gus. Qué calor, ¿verdad? Cóbrame el polo y este refresco de coco.

Gus no respondió. Tenía la mirada perdida. F lo fotografió aprovechando el momento y le dejó la instantánea sobre el mostrador.

10:27. F se apostó a la sombra de un frondoso roble y descansó largo rato. Ella apareció. Nunca la había visto pero la recordaba. No la conocía pero sentía haber estado siempre con ella.

11:49. El baile de máscaras había finalizado y era momento de celebrar el sacrificio. Ella entró bajo el arco amenazante de la entrada con sonrisa de labios oscuros como la noche.

0:00. El medio día se levantó su difraz, ese martes que ocultaba el crepúsculo de la media noche. F estaba en el centro, iluminado por sombras de jade. Aguardaba inconsciente el momento finito. Ella se aproximaba hasta rodear con su ala su cabello puntiagudo. F fotografió la escena con impaciencia, enfocó el objetivo siniestro en la hoja del cuchillo. Un recorte de periódico arrugado colgaba de la lámpara. Ún número de página. Un titular. “Aldo”.

JLN

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