1×10. “Electricidad”

1×10. “Electricidad”

Escrito por Asier T. el 14 mayo, 2016

Asier T.

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1×10

“Electricidad”

 

He tirado el pájaro, la caja y también la tarjeta al cubo de la basura que hay bajo el fregadero, he tirado hasta el resguardo de entrega del paquete; quiero borrar por completo el rastro de la amenaza para que Xoxanna no se asuste aún más si cabe… Es una maniobra absurda, lo sé; la realidad seguirá siendo la misma por mucho que elimine las pruebas, pero ya pensaré más adelante en qué coño hacer con el amante de las aves y con el (o la) que le manda mensajes a Xoxanna. Lo primero que debo hacer es crear una atmósfera de calma para poder arreglar lo nuestro.

Bueno, lo primero que debería de haber hecho es prestar atención a lo que le pasa, pero confío en que juntos saldremos adelante con todo, como en los buenos tiempos. Madre mía, qué felices y despreocupados éramos por aquel entonces; lo único que queríamos era salir adelante sin tener un trabajo normal y sobre todo ser famosos, a toda costa. Ahora parece que han pasado mil años, y  Xoxanna está tendida en el suelo, inconsciente.

No puedo evitar pensar en ella como en ese maniquí que cae víctima de la marabunta en las rebajas de Enero; un bonito, frágil y trotado maniquí al que no le hago caso, al que le he dado la espalda cuando más me necesitaba. He sido un puto imbécil. Pero lo vamos a arreglar porque en el fondo, seguimos teniendo “eso”; nos seguimos queriendo de esa forma.

Salto por encima de ella una última vez y bajo a los contenedores que hay frente al portal con una bolsa llena de buenas intenciones; símbolo del cambio.

Tarde, tristemente tarde. Cuando subo ya ha vuelto en sí, sola, en el suelo de una casa que ya no parece nuestra. Tan sólo me he ausentado dos minutos para arrojar al olvido toda preocupación, con la esperanza de reiniciar nuestra relación, levantarla del suelo y sentarnos a hablar. Pero esos dos minutos han sido suficientes para acabar de cagarla. Se ha despertado y estaba sola, con un golpe en la cabeza, rodeada de vómito y con un móvil abultado de acoso por el que yo no he mostrado ni la más mínima preocupación.

–¿Qué haces? –pregunto.

–Marcharme de aquí para siempre –contesta– ¿Bien en el bar? Te has ido otra vez y me has dejado aquí tirada, en el puto suelo y como una perra –Está pálida, sudorosa, tiembla de pena y ni si quiera me mira a la cara.

Siento que no tengo fuerzas para luchar, y lo que es peor, ganas tampoco. Estoy vencido. Ya nos somos los de antes; la mierda nos rodea.

–¿Así? ¿Ya está? ¿No hay nada que podamos hacer?

Su mirada me arroja la más cruel de las verdades: “ni si quiera lo intentas“. Tiene razón, ni siquiera lo intento. Y no lo haré, no sé por qué.

Derruido en el sofá, observo cómo hace la maleta con la que se alejará de mí. Mientras tanto bebo y fumo; es lo que mejor se me da hacer últimamente. “Las cosas pasan”, pienso, “las cosas, pasan, no hay más”.

Suena el teléfono; es el Director de Cine.

–Hola, hijo, ¿qué tal va la vida?

–A punto de irse por la puerta.

–Qué intensos sois los escritores, me gusta cómo utilizáis las palabras.

–No estoy haciendo ficción, es la verdad, estoy jodido. Xoxanna y yo estamos en plena ruptura, se va de casa y no puedo hacer nada por evitarlo.

–Pon el manos libres.

Le hago caso.

–¿Xoxanna? Escúchame, hija, por favor, acércate. Ven aquí.

Xoxanna asoma por la puerta del baño como un cervatillo con el rímel corrido que al escuchar un quebrar de ramas recuerda a su madre. Me mira, aún es ella. Nudo en el estómago. Se acerca y se sienta a mi lado; electricidad.

–¿Estás ahí?

–Sí.

–¿Os tengo a los dos al lado?

–Aquí estamos –daría todo lo que tengo por cogerla de la mano tras decir esto, pero no me atrevo.

–Bien… veréis… no se cómo empezar, así que iré al grano. Estamos en peligro, lo habréis notado estos días, ¿verdad? Escuchadme, tenemos que ser claros con esto, no es el momento de callarse las cosas. En mi caso, aparte de todo lo que ha generado el vídeo de mi hija ––se le quiebra la voz–, lo más turbador del día de hoy ha sido un paquete que he recibido sin remitente que contenía un pájaro azul muerto y una tarjeta que decía…

–Hola, soy el pájaro Larry. Pronto acabaréis como yo –interrumpo. Silencio al otro lado. Xoxanna se gira hacia mí cual liebre sorprendida en plena noche por las luces largas de una camioneta.

–¡No me jodas! Tenemos el mismo amante –dice el Director de Cine al otro lado.

–Tenéis –añade Xoxanna– es la primera noticia que tengo de esto –baja la vista decepcionada, pero con un matiz en el semblante que quiere decir: “ya no me sorprende, es lo que hay”. Tengo un desprendimiento de esternón, sé que hoy vamos a discutir mucho porque ella también me ha ocultado cosas y no estoy dispuesto a que le dé la vuelta a la tortilla y sólo quede a la luz mi delito.

–Lo he tirado a la basura hace nada, a los contenedores de abajo, era repugnante –explico– Venía de allí cuando te has despertado, de ninguna otra parte, no quería que te asustases más, pensaba contártelo pero antes quería arreglar esto que nos está pasando –busco sus ojos.

–Esto que nos está pasando –repite Xoxanna con tono inerte escapando a mi mirada.

–A ti también, ¿no? ¿De pronto soy yo el único que oculta cosas aquí? Llevas sin hablarme semanas, sin contarme nada. Vale, el otro día lo intentaste y yo no te hice caso, lo siento, pero no trates de ocultar lo tuyo debajo de lo mío porque también tienes parte de culpa en todo esto. ¡Te veo venir!

Quiero hacerla reaccionar, que se enfade, que demuestre que está viva y que me lance cosas a la cabeza; pero esa Xoxanna está lejos.

–Déjame en paz –dice en un triste susurro.

–Chicos, chicos, chicos… tranquilos, tenemos que estar juntos en esto, corremos el mismo peligro. Xoxanna –silencio– ¡Xoxanna! –grita al otro lado El Director de Cine.

–Sí.

–¿Has recibido amenazas?

–No exactamente.

–¿Podrías concretar más?

–Hay alguien que sabe todo sobre mí. Recibo cientos de mensajes al día sobre fotos que he publicado en las redes sociales, de algunas ya ni me acordaba, muchas otras ni si quiera las he colgado en mi perfil. Sabe mis gustos, los nombres de mis amigas, cosas sobre mi familia, los viajes que he hecho, los eventos a los que he asistido… Me acosa continuamente mandándome mensajes al  teléfono desde un número oculto. Me persigue por la calle. Pero yo no sé quién es; como si fuese invisible. El otro día me describió la ropa que llevaba y cómo me detuve frente a un escaparate de una agencia de viajes en el centro. Dijo que para mí la buena vida se había acabado, que a partir de ahora no iba a poder ni dar un paso sin que él se enterase…

Rompe a llorar. Mi reino por poder abrazarla.

–Sin que él se enterase, has dicho ¿es un hombre? –pregunta el Director de Cine

–No lo sé, me lo imagino, lo he dado por hecho, estas cosas…

–Escuchadme, tengo una casa en las afueras, es segura. El nivel de las amenazas en mi caso es mucho mayor. Creedme que estoy acostumbrado a esto y jamás en mi vida me había acojonado como ahora. Esto es serio y nos atañe a todos. A vosotros dos, a mi hija, al Actor Perfecto  a Almudena y a mí. Estoy en esa casa ahora, junto a mi hija, también está el Actor Perfecto y Almudena está de camino desde Granada; a esa pobre chica se lo han hecho pasar putas. Tenéis que venir vosotros dos, tenemos que estar todos juntos para hacer frente a las amenazas, aquí estaremos bien. Los periodistas no conocen este refugio, creen que estoy en la otra casa, donde nos conocimos descargando el camión, ¿te acuerdas, hijo? Joder, parece que han pasado dos mil años. Os mando un coche para que os recoja. Coged vuestras cosas. En media hora estará allí. ¿Qué os parece?

–Yo ahora no quiero estar con nadie –dice Xoxanna.

–Ese tipo, o tipa, o lo que sea, se coló en casa de mi ex mujer la semana pasada y decapitó al perro, Xoxanna. También dejó una tarjeta, decía que los siguientes íbamos a ser nosotros, con nuestros nombres y apellidos, los de todos, acompañados del apodo “perro o perra”. Sabe lo que hago, sabe lo que haces, sabe lo que hacemos todos. Hay que tener cuidado. Por eso tenemos que estar todos juntos. ¿Estáis de acuerdo?

Silencio. Nos miramos. Siento frío en los ojos.

–De acuerdo –digo.

Silencio. Xoxanna mira al suelo, como si quisiera acuchillar el parqué con la mente.

–Xoxanna… Niña de mis ojos, nueva actriz revelación, reina de la improvisación… Cito a nuestra querida antigua alumna, Candela Peña, tras verte un día que se pasó por la escuela: “veo en esa niña algo pequeño que sólo se ve en las grandes” –una vaga sonrisa se dibuja en su semblante. Es la primera vez que oigo hablar de las clases, por lo visto existen y ella lo hace bien. Alivio. Mis dedos se deslizan por el sofá recorriendo los centímetros que nos separan; larga travesía de mis yemas hacia la su pierna. Electricidad. Nos miramos.

–De acuerdo –contesta– Al fin y al cabo ya estaba haciendo una maleta.

Continuará…

Próximo capítulo, el desenlace.

AsierT. (Twitter: @asier_triguero)

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1 Comment en "1×10. “Electricidad”"

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Asier Triguero
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1 year 5 months ago

Ya en @_harwin el penúltimo capítulo de la serie El Día en que Conocí Twitter, disfrutad–> https://t.co/MkJCSdCeIy
https://t.co/03UnTCpzcH

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