De supervivientes versus héroes

De supervivientes versus héroes

Escrito por Angel Hita Albarracin el 14 abril, 2016

Angel Hita Albarracin

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Hay que saber elegir bien las batallas, pero a veces son las batallas las que nos eligen a nosotros. La vida nos enfrenta a conflictos para los que no estamos preparados. El hado se vuelve adverso, la circunstancia inevitable: la muerte de un ser muy querido, la pérdida de un amor eterno, el diagnóstico de una enfermedad rara de pronóstico dudoso… ¿Qué sentido puede tener tanto sufrimiento? Acaso la religión ofrezca una respuesta consoladora, la recompensa ulterior del Edén perdido. Sin embargo, para mí sólo se trata de la condición humana per se. Que ciertas situaciones no tienen vuelta de hoja. Y punto…

— Entonces, doctora Weber, a ver si le he entendido bien. ¿Dice que no hay cura para mi enfermedad?

— Lo siento, herr Ronin — me responde con una sonrisa dura como el marfil   — a día de hoy es muy poco lo que se sabe de ella. Deberá estar bajo tratamiento el resto de su vida.

Había barajado esa posibilidad, pero no es lo mismo pensarlo que escucharlo de aquella boca. Hago acopio de toda mi entereza para no desvanecerme. Se me agolpan en la cabeza los sueños que tal vez no podré realizar, los viajes que no podré hacer, las promesas que no podré cumplir, las novelas que no tendré tiempo de escribir, las competiciones en las que no seré capaz de participar, la empresa que no podré dirigir, mi carrera profesional sesgada a una edad tan temprana… Perderé mi empleo y ninguna compañía querrá contratarme. Y entonces no podré pagar el seguro médico. Seré un lastre para los que me quieren. No dudarán en sacrificarse por mí, lo sé. Pero a largo plazo desearán, al igual que yo, que todo acabe cuanto antes.

Pues he sido elegido para combatir en una guerra que no se puede ganar y que sólo puede terminar de una forma…

¿Qué diferencia puede haber entonces entre acabar mañana mismo, o dentro de otros veintiocho años?

¿Nos rendimos ya? ¿O seguimos peleando…?

Seguimos peleando.

Aunque sólo sea un día más.

Un amanecer más…

— ¡Empecemos ese tratamiento cuanto antes! — le digo con un optimismo exagerado. Pero la doctora no se deja impresionar por mi heroísmo (lo habrá visto miles de veces), y se limita a anotar algo en su libreta.

— Ven el lunes a primera hora.

Me pongo en pie dispuesto a irme. Me cuesta demasiado respirar. Visualizo el escarpado camino que se abrirá tras la puerta de este hospital. Siento débiles las piernas, como si no me hubiera alimentado en varios días. Me encontraré mejor en cuanto coma y duerma un poco. Esto es sólo el principio…

—Bien, hasta el lunes.

No, yo no soy ningún héroe, sino un cobarde cualquiera. El ser humano está programado para vivir a cualquier precio, se aferrará a la última molécula de oxígeno con tal de seguir respirando una hora más. Aunque el aire hieda a azufre. ¿Qué resquicio de heroísmo puede quedar entonces en un acto desesperado de supervivencia? ¿Ha de etiquetarse como valor lo que es sencillamente instinto? En este sentido no hay elección: el espíritu humano puede ser destruido, pero no derrotado. No hemos sido diseñados para tirar toalla. He aquí que somos supervivientes por naturaleza, pero un superviviente sin más no tiene derecho al título de héroe.

Agarro el picaporte de la puerta. Es frío y acerado, impersonal. ¡Qué sensación de soledad! Sé que en cuanto salga de la consulta me habré convertido en un hombre diferente. Y no obstante, pienso que aún queda una elección importante a merced del libre albedrío: se trata del papel que debo desempeñar en la lucha contra mi enfermedad. Yo no quiero ser una víctima ni una carga. Aún puedo elegir mi actitud, desprenderme de la autocompasión y sonreír con un lado de la cara. Puede que mi cuerpo esté enfermo; no así mi alma. Por eso elegiré… Elegiré luchar con todas mis fuerzas. Todavía soy capaz de ver una oportunidad de crecimiento en esta nueva condición… ¡Mi carácter será batido como el cobre!

En la calle, el cielo se abre azul a una tímida primavera germánica. El centro de la ciudad es un hervidero de personas que vienen y van. ¡Qué diferente me siento de ellos! No puedo hacer otra cosa que quedarme allí plantado, en la puerta del hospital, llenándome los sentidos y los pulmones, absorbiendo el momento presente como si fuera un regalo. Puedo sentir que se ha operado un cambio en mi interior…

Y entonces decido hacerme una promesa: no voy a limitarme a ser un superviviente. Porque, ¿qué es un héroe al fin y al cabo, sino alguien que lleva su potencial más allá del propio egoísmo? Y no porque haya sido acorralado contra el borde de algún abismo, sino porque ha encontrado una razón para ser algo más, para dejar el mundo mejor de como se lo encontró. Esto es todo cuanto podemos elegir.

Angel Hita Albarracin

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Lucho y escribo; todo lo demás es pura palabrería.

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Comentarios

2 Comentarios en "De supervivientes versus héroes"

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Pablo Rompe
Invitado
1 year 7 months ago

De supervivientes versus héroes. Lo nuevo de @Roninder en @_harwin 🙂
https://t.co/BIszj3swJy

der Rōnin
Invitado
1 year 7 months ago

RT @PabloBenigni1: De supervivientes versus héroes. Lo nuevo de @Roninder en @_harwin 🙂
https://t.co/BIszj3swJy

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