CICATRICES EN EL CUERPO Y EL ALMA – DOLOR. SENTIMIENTO. VIDA.

CICATRICES EN EL CUERPO Y EL ALMA – DOLOR. SENTIMIENTO. VIDA.

Escrito por Joanna Bliss el 29 diciembre, 2015

Joanna Bliss

9 publicaciones

Hace poco leí un escrito de Ana Elena Pena, una autora que me tiene enamorada. Os la recomiendo con la boca bien abierta. ¡Ahhhhhhhhh! ¡A-N-A  E-L-E-N-A  P-E-N-A!

Me hizo pensar… Sí, me hizo pensar en algo que me ha marcado, nunca mejor dicho: MARCADO.

Su escrito me ayudó hasta a meditar sobre un tema que me dolía, me avergonzaba y me hacía sentir incómoda: LAS CICATRICES.

Ana Elena Pena tiene el don de hacerte degustar sus letras, penetrar en lo más profundo de tus emociones y, a la vez, te pega un hostión en toda la cara que te deja noqueada/o. Es tan visceral que te rompe. Por eso me gusta tanto.

Copio el fragmento:

“La gente común rehúye la cicatriz, pues teme lo incompleto, lo mutilado, lo frágil. Rehúye el horror del derramamiento de la sangre, la posibilidad de la catástrofe, la cercanía de la locura y la conciencia de la propia finitud.
Le aterra asomarse al abismo y reconocerse en él (tan seguro está todo el mundo de su cordura).
La gente común es incapaz de apreciar que bajo cada estigma de la piel florece, invisible, la delicadeza, la valentía, la sensibilidad y la supervivencia”.

Ana Elena Pena

¿Quién no tiene cicatrices? Yo tengo unas cuantas y no sólo en el cuerpo, cada uno con las suyas.

Existen cicatrices imborrables, definitivas, marcas en la piel que nada hará que se marchen (a menos que pases por el cirujano plástico, of course).

Luego existen las cicatrices en el alma, esas todavía son mucho más difíciles de borrar, son el fruto de heridas en nuestra esencia y, como mucho, podemos conseguir sanarlas, jamás desaparecen, te hacen más débil o te fortalecen, eso depende de ti.

Sí, Ladies and Gentlemen, las cicatrices son para toda la vida. Hay que mimarlas, aceptarlas y vivir con ellas. Eso he aprendido con el tiempo y la experiencia.

Las cicatrices del alma son dolorosas, algo o alguien te puede romper en pedazos el corazón, destrozarte las entrañas y dejarte con esas grietas forever and ever. Sólo tú serás capaz de hacer que cada vez escuezan menos, sólo tú vas a ser dueño/a de esa cicatriz, aunque la culpa sea de otro/a o de una situación, quien deberá vivir con esa marca vas a ser tú, por lo tanto no te queda más remedio que atacarla con la catana, darte otro tajo tú mismo/a, si es necesario, hostiarte unas cuantas veces para hacerte reaccionar, romperte la nariz de un auto puñetazo, si es lo que te hace falta, pero no puedes quedarte quieto/a dejando la herida sangrar y sangrar, siempre abierta, porque entonces jamás va a cicatrizar. Trabaja esa herida.

¿Lo veis? Las cicatrices son buenas, aunque puedan ser terroríficas, insufribles, a veces, grotescas, en definitiva, feas, significan que has avanzado, que te has curado, son una marca de VIDA, de SUPERVIVENCIA, son lo que te recuerda que has sentido, son esa parte de ti, sólo tuya, que te avisa y te recuerda qué es lo que no quieres, forman parte de tu esencia, son tu experiencia, lo que te hace actuar, son TÚ, y eso no lo vas a cambiar jamás, por lo tanto, mejor cuida esa cicatriz para que no vuelva a abrirse y sufras de nuevo con una herida que ya conoces. ¿Algo te habrá hecho aprender, no?

Existen también las cicatrices en la piel, las que te marcan el cuerpo, las que te cuesta querer, aceptar, enseñar, porque son feas, te avergüenzan, desvirtúan tu piel, desfiguran tu físico, le dan otra imagen a tu alma. Sí, es cierto. Pero, de nuevo, también significan VIDA. Significan SUPERVIVENCIA, como dice Ana Elena Pena.

CICATRICES EN EL CUERPO Y EL ALMA, DOLOR. SENTIMIENTO. VIDA

Avergonzada, enfadada, hasta humillada por mis cicatrices, no sólo por ser cicatrices sino porque el estupendo médico que me las hizo no pensó en ningún momento en mí, ni en el lugar donde iba a marcarme de por vida, tampoco pensó en que soy una persona, ni mucho menos en que soy una mujer, le salió la vena carnicera al hombre, con lo cual, mis cicatrices son más feas de lo normal, son marcas que he odiado y escondido durante años, rastros de dolor, grietas que vinieron causadas por algo cuyo significado comprendo ahora, después de diez años creo, sólo creo, que voy a poder comenzar a aceptarlas. ¡Vaya, eso es todo un logro, señoras y señores!

Sí. Avergonzada, enfada y humillada por mis cicatrices he vivido todo este tiempo. Pero hace muy, muy poco comprendí que, citando de nuevo Ana Elena y repitiéndome como el ajo, CICATRIZ es igual a VIDA, a SUPERVIVENCIA.

He aprendido y no sólo leyendo a Ana Elena Pena, que uno/a debe aceptar sus cicatrices y no avergonzarse de ellas, las tenga donde las tenga. Algo muy difícil para mí, mucho, muchísimo. Mis dos marcas más horribles, las que me cuestan más de aceptar, están en un sitio demasiado importante para una servidora, es tan irónico.

Si vamos un poco más allá, una cicatriz puede significar miedo profundo. Sí, MIEDO. A veces, sentimos un gigantesco terror interno hacia algo, un miedo que no expresamos, en ocasiones, ni somos conscientes de que ese miedo intenso existe, simplemente vivimos con él sin saberlo. Pero claro, el cuerpo es la expresión del alma y si tú no eres capaz de expresar, ni de vencer ese miedo tan arraigado en tus vísceras, él sale solo como puede, debe expresarse de algún modo. Bultos, dolores de cabeza, enfermedades, infecciones, paranoias psicológicas, todo ello, muchas veces conlleva operaciones, heridas, CICATRICES.

Miedos fuera, por favor, aunque nos cueste la vida, encontremos el modo de vencer nuestros miedos profundos y nos ahorraremos muchas cicatrices. Yo me las podría haber ahorrado y ahora debo vivir con ellas.

CICATRICES

Para terminar, sólo me queda decir que, por muy feas que sean las cicatrices, cada una de ellas, todas, sin excepción de ninguna, significan algo en tu vida, quieren decir experiencia, son una muestra de que has pasado por la vida, indican que sientes, que existes y que vives. Así que, aunque no te gusten, quiérelas, cuídalas, fueron heridas que han sanado.

Sana también las heridas del alma y acoge esas cicatrices en lugar de rechazarlas, sentirás mucho menos escozor, sólo tú puedes hacerlo, y hazlo sin rencor ni rabia, porque eso no sirve de nada, sólo hace aumentar el dolor, esa llama que arde y te quema por dentro.

Mantengamos nuestras cicatrices curadas, en frío, acariciémoslas porque ya no duelen, hagámoslo cuando y porque ya son completamente nuestras.

Amemos desde lo más hondo nuestras cicatrices.

Acepta las cicatrices de tu cuerpo y de tu alma, significan Vida, son tu Vida.

Y os dejo con esta preciosa canción: Elegeion – Scars

Os mando un achuchón de los de verdad de la buena.

Joanna Bliss

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Joanna Bliss

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Visceral, emocional, directa a la yugular, muy sexual y, a veces, poética, me considero una contadora de historias y una opinadora deslenguada y clara.

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3 Comentarios en "CICATRICES EN EL CUERPO Y EL ALMA – DOLOR. SENTIMIENTO. VIDA."

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Joanna Bliss
Invitado
1 year 9 months ago

Ladies and Gentlemen, mi primera publicación en Harwin, buena reflexión para terminar el año.
Va por vosotros…. https://t.co/LY4ceMP6bX

Joanna Bliss
Invitado
1 year 9 months ago

CICATRICES EN EL CUERPO Y EL ALMA – DOLOR. SENTIMIENTO. VIDA. https://t.co/hXQfHaUps5 vía @_harwin

Pilar Alcazar
Invitado
1 year 9 months ago

[email protected]_harwin A la gente común le aterra asomarse al abismo y reconocerse en él (tan seguros están todos de su cordura) https://t.co/Kj6BsF0Po9

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