No quiero un hombre infiel

No quiero un hombre infiel

Escrito por Beapalo el 3 octubre, 2015

Beapalo

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Hace unos días venía hablando con un amigo sobre la infidelidad. Él, con su mente de hombre infiel, me contó los cuentos que ni él mismo cree. Que si el amor sólo dura los dos primeros años, que la prostitución, que la rutina, que hay que hacer lo que nos haga feliz, que abra mi mente. Cuentos. Que una infidelidad fortalece y hace más duradera una relación – sí, claro, sin cuernos nunca ha habido matrimonio que aguantase, lo típico. – En definitiva, más cuentos.

Llegados a este punto me puse a pensar, ¿a qué le llamamos infidelidad? ¿a un beso? ¿al sexo por placer? ¿al morbo a lo desconocido? ¿a lo prohibido?
Investigo. Encuentro un libro de psicología que dice “en contra de lo que se suele creer, la mayoría de personas suelen ser infieles aún enamorados de sus parejas” – ¿Enserio?- Sigo leyendo “el 56% de los hombres y el 34% de las mujeres que engañan a sus parejas son felices con sus matrimonios” –La gente está fatal.

Cierro el libro, pongo “I’m not the only one” de Sam Smith. Es que hay que joderse. ¡Que abra mi mente! Con las historias que me pasan a mi y a mis amigas, lo que debería de abrir es un quiosco para vender ejemplares de las historias con las que nos deleitan los hombres de nuestras vidas.

¿Serle infiel a la persona que amas? ¿Por qué? ¿Para qué? ¿Dónde está la razón en todo esto? La infidelidad es la consecuencia de una falta sexual o emocional. Si en una relación falta sexo, mal vamos. Si en una relación faltan emociones, mal vamos. Y si en una relación faltan ambas cosas, apaga y vámonos. Infidelidad como búsqueda de la felicidad porque no hay amor, pero amor de amar, no de querer. Amor de explotar, de saltar, de reír, de volar, de ser completamente feliz, de necesitarse, de volverse loco el uno por el otro, como Gatsby y Daisy, como Mr. Darcy y Elizabeth Bennet, como Anna Karenina y el Conde Vronsky.

Así que no, no quiero un hombre infiel. Nadie lo quiere. Podemos ser infieles pero no queremos que nos lo sean. Contradictorio, ¿verdad?
No quiero un hombre infiel ni tampoco unos ojos que no vean para que el corazón no sienta.

Ni tú tampoco.

 

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Ni escribo todo lo que me pasa, ni me pasa todo lo que escribo.

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1 Comment en "No quiero un hombre infiel"

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Paulus
Invitado
Paulus
1 year 5 months ago

No tengas miedo a la infidelidad. La infidelidad no es importante, porque la infidelidad es un síntoma solamente, lo importante es qué hay bajo el síntoma: miedo, desconexión con uno mismo, desconexión con la pareja, una pareja sin lazos reales, el uso de la pareja no para compartir una vida sino para llenar un hueco (interno y externo) que está vacío. La infidelidad no es el problema, sino lo que significa: personas realmente perdidas y con miedo. Todo lo que usen para justificarla se llama “constructo”.

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