Amor a belladona.

Amor a belladona.

Escrito por Pablo Rompe el 5 octubre, 2015

Pablo Rompe

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David: Oye… ¿No decías en serio lo de delatarme verdad?

Lara: Pues claro que no idiota… Caeríamos los dos, lo sabes.

David: ¿Es la única razón?

Lara: Después de lo capullo que has sido ha sido la primera que se me ha ocurrido.

David: Es cierto que he sido un capullo, no debí insinuar que tuvieras la culpa de todo, pero entiende que la situación nos supere a veces…

Lara: La idea de esto era que pudiéramos seguir con nuestras vidas sin mirar atrás, y cada vez que discutimos si lo mencionas se abre una brecha que no se puede cerrar.

David: Lo prometo, no volverá a pasar, ya sabes que soy algo bocazas cuando bebo.

Lara: ¿Cuál es tu excusa para ser un bocazas cuando no bebes?
David: Vale ya ¿No? ¿Podemos disfrutar de la cena tranquilos?

Silencio incomodo durante un minuto y medio.

Lara: Vale, siento ser tan borde, no es el escenario ideal para iniciar una relación y pensábamos que se podría seguir adelante…. Pero está claro que no. Por lo que creo que lo mejor es echarnos la mierda a la cara y no dejar que la rabia nos intoxique por dentro ¿Te parece?

David: Soy del partido de la verdad aunque duela.

Lara: Vale, joder, me llegaste a insinuar que todo fue por mi culpa, pero te recuerdo que la idea fue tuya, es cierto que fui yo quien te besó la primera vez, pero entiéndelo tú, nunca había sentido algo así, algo que me hiciera querer romper todas las normas que conocía, no podía controlarme, era como si toda mi naturaleza saliera a flote cuando estaba contigo, no había represión cerca de esa sonrisa canalla tuya, estaba fuera de control, y aunque me torturaba, en cierta manera, lo amaba… Sentirme así de viva por primera vez.
Pero yo tenía pareja, y tú también joder, estaba mal, pero jamás podía dejarte, ni tampoco podía dejarle a el… Y cuando bromeaste con la idea… Jamás se me pasaría por la cabeza, pero bueno… Ya sabes lo que pasó…
Él se enteró de todo y aunque me perdonó ya nunca fue lo mismo, me faltaba al respeto, me trataba de tonta y zorra e incluso alguna vez me levantó la mano, entonces me lo volviste a proponer esta vez en serio, yo estaba muy cabreada en ese momento, y te dije que si… Y ahora te veo volviéndote débil y me da miedo que me dejas sola y me dejes con toda la culpa encima… Cuando esto lo hicimos por los dos…

David: ¿Te arrepientes?

Lara: No lo sé, esa es la cuestión, que no lo sé, no sé si he matado por el amor de mi vida, o el amor de mi vida me ha matado…

David: Yo no me arrepiento, lo sabes ¿No? Yo quería a Elisa, pero me anulaba en todos los sentidos, me hacía sentir inferior, pequeñito, llegaste tú y empecé a sentirme grande de nuevo, no podía perder eso, pero es cierto que me daba miedo dejarla, puede que sea un cobarde, pero la única solución para estar juntos… Era eliminarles… Yo al tuyo y tú a la mía… Es solo que a veces pienso en que si hemos sido capaces de matar por amor, ¿De qué no seremos capaz más adelante entre nosotros? ¿Podemos confiar el uno en el otro?
¿De verdad estamos hechos el uno para el otro?
Matar no nos ha cambiado tanto como esperábamos, salimos con nuestros amigos, reímos, saludamos cordialmente a los vecinos, hacemos el amor como siempre, hay algo jodidamente mal en nosotros, nos doy miedo.

Lara: Si ha cambiado algo entre nosotros, nos une algo que nadie jamás podrá entender, algo nuestro para siempre… Tienes que entender eso…

David: Ya, pero ¿Y si un día te cansas de mí? Como sé que mi copa no estará envenenada…

Lara: Eso es lo bonito del amor y de la vida, aprovecharlo porque nunca sabes cuándo puede acabar…

David y Lara se miran fijamente durante casi un minuto sonriendo.

David: Brindemos por eso.

Lara: Dame un beso primero.

Se besan durante trece segundos exactamente.

David: Por nuestro amor, que solo la muerte nos lo pueda arrancar del pecho.

Lara: Chin chin cariño, chin chin.

Beben los dos de sus copas sin apartarse la vista.

David: Ven, siéntate en mis rodillas, acuéstate en mi pecho, te acariciaré la nuca.

Lara: Sabes cómo ganarme.

Ella se acurruca sobre su pecho mientras él le acaricia el pelo.

David: Tienes razón ¿Sabes?

Lara: ¿Y cuándo no?

David: Jaja Desgraciadamente para mí, siempre, pero sí, me refiero a que es cierto, nuestro amor será eterno, nos ha unido para siempre, perdón si me asuste antes, pero me da tanto miedo que me dejes…

Lara: Y a mí que me dejes tu… Por eso he envenado tu copa…

David: ¿Qué…? ¿Cuándo…? Joder, sí, me estoy mareando, que me has hecho…

Lara: Cuando te he pedido el beso lo he echado en tu copa… Las copas que tu has traído de la cocina… Y por lo que empiezo a notar… Tú también me has envenado a mí…

David: Tenía miedo de perderte… De que todo esto no hubiera merecido la pena…

Lara: Pues… Joder… al final no teníamos nada de qué preocuparnos… Estamos hechos el uno para el otro…

David: Lo estamos… Lo somos…

Y se besan mientras caen agónicos en el pozo de su mortal amor…

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Infielmente vuestro.

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