El mitin

El mitin

Escrito por Siseia Olvidio el 30 septiembre, 2015

Siseia Olvidio

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Viernes  12H

Comienza la campaña electoral, trabajo en una empresa que monta escenarios, luces y demás parafernalia para los mítines y otros eventos.
El alcalde perpetuado en su sillón durante lustros de los que blanden las rosa en campaña , nos ha pedido que montemos adicionalmente un cañon de confeti y una máquina de humo. Algunos no dejan de ser reinonas sólo le faltan las bolas de cristal y una escaleras de metacrilato para descender por ellas como cabaretero. Llevamos tres horas montando esto, me siento generosa y voy a hacerles un regalo.
Viernes 18H
– !Está lleno el polideportivo¡-le dice un compromisario todo emocionado a su líder provincial y alcalde continuista.
-Manolo, ¿ le han dado el bocadillo a los viejetes del hogar del jubilado?- Pregunta el líder.
José Carlos se frota las manos, se relame al pensar que su auditorio lo componen abueletes asusta pensiones, familias en exclusión social beneficiarias de planes de empleo con la Junta y demás personas que de algún modo u otro se sienten agradecidos a él.
Repasa las notas, los compromisarios y compromisarias levantaran los aplausos . Su discurso comienza siendo humilde, mostrándose indefenso por la persecución de los adversarios sobre sus supuestas cuentas B, sonríe en su interior, que ninguna mueca lo delate ante el público.
Se escucha de fondo la música de campaña la del partido socialisto. El público entusiasmado con el estómago lleno y conciencias compradas espera.
Cambian las luces el tono rojo lo inunda todo, los cañones de confeti lanzan su carga. La explosión de miles de papeles con los colores corporativos llenan el espacio, ahora una bruma empieza a surgir en el escenario. El candidato anunciado por megafonía sube al atril.
El publico rompe en ovación , como reinona o actor consumado recibe José Carlos esa cálida bienvenida. Poco a poco la gente va callándose para escuchar al candidato:
– Orgulloso estoy de ver que aunque nos- sólo puede decir eso cuando es interrumpido por las típicas toses.
 -Orgulloso estoy de ver que aunque…..- ahora vuelve a ser interrumpido por los sonidos emitidos por la gente pidiendo silencio pero son tapados por las continuas toses del auditorio.
Alguien llama a grito pelado a un médico todas las cabezas giran hacia allí y ven a un chico con las manos ensangrentadas tapando su rostro incapaces de retener la sangre q sale de su nariz.
La tos es contagiosa y una alarma general resuena por el polideportivo más personas sangran por la nariz y otros comienzan a hacerlo por la boca tas cada esfuerzo de toser. Otros se frotan los ojos siente como tierra en ellos , si ser conscientes que se están haciendo úlceras.

El color carmesí de a sangre empezó a regir en aquel auditorio, las personas se retorcían de dolor, aunque realmente era la desesperación de estar en la ignorancia de lo que pasaba.
El candidato paralizado por el miedo a perder tantos votos observaba, era mero espectador de lo que allí ocurría. Ni en sus peores pesadillas hubiera imaginado aquello. Cientos de personas perdiendo la vida delante de él, agonizando en el sufrimiento extremo de arrancarse la piel, de perder el control y comenzar luchas para poder escapar por las puertas.
[email protected] [email protected] intentaban calmar a los simpatizantes inútilmente, se encontraron rodeados en un instante por una masa sanguinolienta de votantes que los engulleron en la vorágine de miedo.
La masa unida por el miedo puede ser cruel, despedazaron a [email protected] [email protected], lanzando los trozos de carne al escenario dónde continuaba José Carlos. Él hacía lo posible esquivar los proyectiles deformes, las vísceras. [email protected] [email protected] asistentes se volvieron hacía el candidato, él él era el culpable como podían se arrastraban al escenario.
Presa del horror inmenso José Carlos empezó a gritar, a dar alaridos, intentaba escapar de esa masa que demandaba su vida, culpándole de todos sus pesares.
El murmullo en la sala va en aumento nadie de los presentes sabe que lo ocurre al alcalde, no emite palabra, sólo sonidos guturales. Un movimiento capta la atención de los presentes sobre el enmudecido candidato, sus manos como garras de fiera van directamente sobre sus propios ojos, todos son testigos de cómo se vacía las cuencas oculares dejándolos colgados sobre su rostro.
La ambulancia llega, Manolo el número dos de las lista, atiende  al candidato en el escenario, ha sido incapaz de detenerlo, ahora su cara es de desconcierto.
Al parecer José Carlos había sido imbuido en un estado psicótico, sufría de alucinaciones y sólo se escuchaba decir: sí soy culpable y corrupto.
Unas cuantas hora antes.
 Mi regalo irá para el candidato, un buen chute de lsd, esparcido sobre su cuerpo por el cañón de humo

Siseia Olvidio

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Vivo mi muerte tan rápido como bebo mi vida.

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