Arroyo de lágrimas

Arroyo de lágrimas

Escrito por Siseia Olvidio el 29 septiembre, 2015

Siseia Olvidio

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Y hubo una mañana en la que la gitanas lloraban,

con sus pañuelos blancos en la cabeza, bajo la verde higuera.

Las lagrimas eran de rocío, en sus manos facas de escarcha,

caminaban hacia el río mientras se lamentaban.

Gritos de dolor, sufrimiento por lo que han perdido,

en sus mandiles encarnados guardan la honra,

sus labios maldicen los agravios cometidos.

 

Dos chiquillos eran los que amarse jugaban,

enjugan ahora su sangre con paños de lino,

Las lágrimas eran de rocío, en sus manos facas de escarcha,

caminan hacia el campo santo mientras se lamentaban.

-Más aceituno no lo habrás- claman unas.

-Ni el más bravío volverá- truenan otras.

 

Dos morenos calés, dos nardos florecidos y sexos encendidos.

La tragedia les acecha, un hembra mala los condena,

-No son gallos, si no gallinas los que cuidáis con estima-.

Los buscan sin cesar, en la orilla del río tras los juncos están,

se besan, abrazan inocentes olvidando por un instante el qué dirán.

Los hermanos machos de raza su castigo le dan,

no duelen los puños, ni las cuchilladas,

sólo las palabras lanzadas de los ojos inquisidores.

 

Como lobos se defienden, los golpes en el cuerpo del amado

lacera más el alma.

Los gritos de las madres acaban con la sin razón,

la mala hembra sigue azuzando bajo la higuera

devorando la venganza de una mujer rechazada.

 

Cubiertos con blancos sudarios, apagado el brillo

verde de sus miradas,

la muerte gana dos amantes, las madres despiden a dos chiquillos.

villa-soto-cordoba

 

 

 

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