Desintoxicación

Desintoxicación

Escrito por blentmer el 27 junio, 2015

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Nunca había escrito ni publicado nada hasta ahora. Sentía las palabras y las letras, me enfurecía al escribirlas y me regocijaba en mi propia mierda, pero no era suficiente. Pensé en varias ocasiones en dar el paso, empezar a escribir sin pensar y darle a publicar. Me llegué a hacer varias cuentas, empecé a redactar varias líneas pero mi sentido de la vergüenza y perfección podía conmigo. Además, no me consideraba lo bastante bueno, mi vocabulario es escaso y en ciertas ocasiones cometo faltas de ortografía. En pocas palabras, todo eran contras para no hacerlo.

Todo eran meras escusas hasta hoy, un maldito sábado de verano después de los exámenes y nueve meses que me han desgastado. Me sentía ahogado, martirizado, acomplejado e inútil conmigo mismo. Quería abrir las ventanas pero al mismo tiempo me paraba. Quería ser libre pero no podía. Intenté conocerme, saber cuáles eran mis deseos y mis miedos, mis actitudes, mis mayores ventajas y mis defectos. Comencé con la búsqueda y me di cuenta de que había creado una imagen incierta de mí, para unas personas era una cosa y, para otros, todo lo contrario. Mis ideas eran distintas al resto de personas de las que me rodeaba y las adaptaba porque pensaba que tenían razón. Era atento, obediente y siempre tenía un sí para todo el mundo. Seguí analizándome y descubrí que mis puntos fuertes iban dirigidos hacia los demás y me estaban destruyendo. No era trabajador, ni paciente, me hundía con facilidad y todos mis putos fallos los multiplicaba por mil. Quería contentar a todo el mundo y al querer hacerlo conseguí dos cosas: cagarla con la mayoría de las personas que me rodeaban y, peor aún, cagarla conmigo mismo.

Emborroné mi imagen. La transformé. La mejoré, pero luego la ennegrecí. Empecé a odiar mi doble cara que tanto amaba, ya que me sentía un engaño, algo que quería y me creí ser pero en el fondo era imposible. Asímismo, me sentí una persona despreciable, hice daño a quien no se lo merecía, criticaba por criticar y no actuaba como debería actuar. Todo esto por querer hacerlo “bien” dentro del círculo. Una presión de grupo que nos acabó desbordando a todos. Un grupo que en su trasfondo estaba constreñido por una única persona. Una unión que desde el principio estuvo divida.

Después de muchos meses y una vida enlatando mis letras, sin dejarlas flotar, he tenido la necesidad de dejarlas salir. Estoy cabreado, pegando hostias a las teclas sin miedo a que vuelen por los aires. Poco a poco saco rabia que tenía y sigo teniendo guardada. Un hervor que hace que todo en mi ser tiemble y me sigue matando por dentro. Tenía que hacerlo, ya no sólo por mí, sino por el resto de personas que se han sentido como yo más de una vez. Esas personas que no saben lo que son en realidad, se ven atrapadas en un agujero sin aparente salida. Las que se sienten controladas y amordazadas en su propia casa y se reconcomen por dentro pensando que todo es culpa suya o que simplemente tienen mala suerte porque todo lo malo, siempre, SIEMPRE, les toca a ellos, no a los demás, ¿eh?, única y exclusivamente a ellos.

Queridos amigos, he de deciros que no puedo cambiar cómo soy. Puedo mejorar ciertos aspectos, trabajar en ellos, pero mis sentimientos son los que son y no puedo huir de ellos ni de mis ideas. Todo en este puto mundo tiene una salida, al menos el mundo tan cómodo que conocemos con nuestros pequeños problemas cotidianos. Al fin y al cabo son eso, pequeños problemas que no sirven para absolutamente nada. No te van a joder la vida. Sólo lo harán si se lo permites.

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