Fuera de lugar

Fuera de lugar

Escrito por Rebeka V. el 9 abril, 2015

Rebeka V.

40 publicaciones

Ella era la calle más bonita de todas las ruinas que se habían formado a su alrededor, el pájaro que se fabricó su propia jaula y tenía la llave para ser libre o arrestarse.

Ella era todo el rock de los antros de mala muerte, las miradas de los borrachos a su copa, el deseo sin cumplir de las estrellas que se fugan, la meretriz de sus propias manos, de su ansiada piel.

Se sumergía en sueños de varias horas.

Le costaba cerrar los ojos, era la amante de la noche, su puta somnolienta, la guardiana de las estrellas, aquélla que nunca se acostaba con la luna y la que más la deseaba.

Su cerebro estaba compuesto de varios pasillos, todo conectados con varias puertas que te hacían o bien salir y caer al acantilado, o bien quedarte allí para siempre, en ella.

Algunos cuentan que murieron deshidratados tras aquellas habitaciones, otros perdieron la cabeza y acabaron suicidándose ahí dentro y, los más afortunados, simplemente caían.

El impacto total contra el suelo es una muerte de orgasmo.

Ella tenía el control de sus propios pensamientos, segura de sí misma, punto de mira de esos chicos que se iba cruzando cuando salía a comprar el pan medio arreglada, con pintas de desastre muy follable.

Vivía en ella, para ella, una metódica señorita que tenía claro lo que no quería.

Su cueva era su rincón más preciado, su conexión con el universo, su fuera de lugar, su prostíbulo, su refugio.

Testigo de afortunados seres que tuvieron el placer de respirar ese aire, de dormir bajo las sábanas, de retroalimentarse de ella.

No duraban mucho, a veces inyectaba su veneno con demasiada fuerza.

Se deshacía de ellos con tal sutileza que ni ellos mismo se daban cuenta de lo que decía el mensaje subliminal de su entrepierna.

 

Tenía la piel fría, su interior era fuego.

Volcánica lunática inconsciente de todo el poder que desprendía. Supernova a punto de estallar y congelarse.

En su boca, un perfecto corazón, manchada por un color indefinible pero precioso. Una mezcla de azúcar, gominolas, pica-pica y éxtasis.

Se podría decir que era un diamante ignorado, lencería sucia, dulzura a punto de pudrirse, balcón entornado.

La vi pasar, llevaba la sudadera de Minie, unos pantalones cortitos que intuían muy bien su trasero, unas zapatillas medio desabrochadas y el pelo revuelto. Nos follamos la sonrisa, sin motivo, sin porqué.

He decidido cruzar sus puertas, y no me han hecho falta llaves.

Estoy sentada en su esternón, me baño con la sangre de su dos ventrículos.

Me siento en paz, creo que ella también lo está.

Quizá no sea una intrusa dentro de ella.

Quizá estoy hecha para soportar el calor de su infierno.

Estoy sentada, me está mirando, intuyo que me oye, sí, me oye.

Me sonríe.

—Has llegado justo a tiempo. ¿Dónde estabas?

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Escritora y soñadora en mis ratos libres.

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Comentarios

2 Comentarios en "Fuera de lugar"

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Pablo Rompe en Facebook
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2 years 5 months ago

Esa es mi Rebeca ! Muy bueno.

Rebeca Cobain Valverde en Facebook
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Gracias pablicoo! 🙂

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