Ni tú ni yo. Ni tú ni yo – Concurso marzo

Ni tú ni yo. Ni tú ni yo – Concurso marzo

Escrito por Beapalo el 27 marzo, 2015

Beapalo

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No sé muy bien si era mi cabeza la que había tocado fondo o si había sido yo. Nunca comprenderé por qué algunos de nosotros estamos condenados a la locura, por qué existe la fatalidad inexorable tal y como es el caos, donde la lucidez no dura más que un relámpago, y por qué disfrutamos tanto del placer que provoca autodestruirnos. Buscamos letras que encajen con palabras perfectas para escribir páginas inspiradas, inspiradoras, aquellas páginas en las que se siente una abandonada a una exaltación, a una ebriedad total del sentimiento. Esas páginas sólo pueden escribirse en un estado de tensión tal que todo regreso al equilibrio resulta tras el ilusorio.
Me siento a lápiz y papel, como por allá en los 50, con un cuaderno que parece un diario de dibujos y tachones.

Pongo mi vida,
y cualquier día, de mi corazón
van a ir saliendo los insectos y
van a ser ciegos. Lástima de luz.
Lástima de luz.

Un gran peso parece aplastar mi cerebro como para reducirlo a una simple ilusión pero sigo sin sentir nada. Cierro los ojos y me imagino hablando con Gamoneda, le pregunto por sus propios fantasmas, por los mundos personales y recurrentes que pueblan lo que escribe. «Es una manera de teorizar algo que flota en el éter, de hacerlo tangible con palabras» –me dice. «Muchas veces esas nociones de sufrimiento y de amor proceden de un espacio interior que el propio poeta desconoce. Por eso la poesía es revelación: porque solo lo conoce cuando lo ha escrito».

Abro los ojos y como por arte de magia…
La música se alza
de un pozo de silencio;
es labranza del aire
en tímpanos de fuego
y ha entrado en mí. Ahora es
música mi pensamiento.

Me descubro entre sollozos con sus versos. Sigo leyendo. Hacía tiempo que no disfrutaba tanto leyendo. Estoy sintiendo y veo montes sin una flor, lápidas rojas, pueblos vacíos y la sombra que baja. Pero hierve la luz en los espinos. No comprendo. Sólo veo belleza.
Me imagino sus poemas en primera persona sucediendo en mi salón y…

Yo me callo, yo espero
hasta que mi pasión
y mi poesía y mi esperanza
sea como la que anda por la calle;
hasta que pueda ver con los ojos cerrados
el dolor que ya veo con los ojos abiertos.

Antonio Gamoneda.

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Ni escribo todo lo que me pasa, ni me pasa todo lo que escribo.

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