Otro estúpido poema sobre el metro

Otro estúpido poema sobre el metro

Escrito por nachograta el 27 enero, 2015

nachograta

1 publicaciones

La estación de metro. Ella, con su pequeñez, sus camisetas y sus pulseras. Eterna mirada al andén y un andar desconfiado. El cuaderno, en ristre. El boli, a punto de explotar en el bolsillo.
Se para.
Se sienta. Abre el cuaderno por la esquina doblada y desenfunda el boli. Es uno de ésos de tinta líquida, de los que se deslizan suaves sobre el papel y tienes que esperar a que se seque para no emborronarte la vida de azul. O negro. Ella prefiere escribir en negro. Hoy, el boli es negro.
Mira la hoja en blanco.
Titubea.
Escribe:
poema
suicida.
Otro estúpido poema sobre el metro.
En el vagón de esta papelera a ruedas
cuentas conmigo
hasta el cero.

Levanta la mirada del cuaderno y sus ojos se cruzan con el minutero que indica la llegada del próximo tren.
“Siete minutos”.

Escribe.
Me valdrían siete minutos para cubrir tu corazón de cicatrices a mi nombre. Para hacerte escribir siete libros de poesía a base de suspiros.

Se ríe para sí. Bueno, en realidad no llega a reírse. Ni siquiera a sonreír. Es sólo un amago, una carcajada que se queda en intento. La hace sentirse bien, así, con todo su laísmo. Un poco de calor entre tanto invierno.

Ojalá tú.

Lo tacha con una sola línea.

Ojalá yo.

Ya no sonríe.
Levanta la mirada. La gente empieza a acumularse en el andén y esperan impacientes a que llegue el tren. Unos chicos ríen unos bancos para allá.
Igual él podría ser un de ésos.
Empieza a negar con la cabeza pero se detiene. Alguien la está mirando y aunque para ella siempre ha sido algo muy normal siente que la creen loca. Él siempre decía que no lo hiciera.

Escribe.
Cuidado, frágil.

Cuando se da cuenta está a punto de llorar.
Recuerda un verso: “Ésta es la historia de un derrumbamiento”.
Ve caer una lágrima al cuaderno.

Escribe.
Páginas de sal y tinta.

Qué ironía que “fuerte” y “frágil” empiecen con la misma letra.
Escribe.
Yo fui fuerte, pero no lo suficiente como para aguantar las embestidas de tu corazón de piedra. Ahora vivo entre las ruinas que ha dejado tu presencia.

Levanta la mirada. Tanto aguantarse las lágrimas, ahora está moqueando. El tren está a punto de efectuar su entrada en la estación. Tacha todo lo que ha escrito.
Ahora su cuaderno es un tachón enorme. Un dolor enorme.

Escribe. Yo no sé escribir poesía.
Se levanta bajo el ruido del tren momentos antes de entrar en la estación.
Pasos largos.
Deja caer el cuaderno en el andén.
Nadie muere por amor, se reprocha.
Pero ya ha tomado impulso, qué idiota.
Se escucha un grito.

 

NdA:

Voy a tratar de ser escueto.
Por cortesía de Beapalo hoy vengo aquí como escritor, o eso me han dicho. No me considero escritor, simplemente soy alguien con dedos y un teclado y, a veces, algo que decir.
Supongo que podría hablar de eso, de la corrupción, del capitalismo, de las mañanas en Madrid y del frío que hace aquí en invierno. Pero me apetece más hablar de que tal día como hoy (27 de enero) pero de 2010 yo terminaba de leer El guardián entre el centeno y tal día como hoy pero de 2010 J. D. Sallinger moría por causas naturales a sus mal cumplidos 91 años.
En su día me pareció una coincidencia estúpidamente perfecta.

A veces pienso en si estas cosas que a veces escribo son artículos, relatos aleatorios o una forma de expresarme a falta de un diario en mi mesilla. Es una pena que no me llame Anna Frank, El diario de Nacho Grata no queda tan bien.

Me gusta asociarme a Holden Caulfield, piensa como yo. O por lo menos piensa como yo en 2010. Me gusta no leer lo que voy escribiendo aunque lo haga una y otra vez para intentar entenderme. Me gusta creer que me parezco a Tyler Durden o a algún jodido personaje de Bukowski. Y me gusta blasfemar cuando escribo.

Con sentimiento,

Nacho.

PD: Este relato o cuento o prosa poética o como queráis llamarlo lo publiqué por primera vez aquí: elpoetafeo.blogspot.com.es.

 

 

Publicaciones relacionadas

nachograta

1 publicaciones

Me gusta la música que la gente denomina ruido, y la que no. Me gusta la poesía más de lo que me gustaría aceptar y me gusta el cine, los libros y la cerveza. Me gustan las mujeres y me gustarán toda la vida por muchas señales que me manden de que no habrá manera de que me arreglen la noche. Me gusta escribir, aunque sólo cuando lo hago bien y me gusta. Me gusta que me guste lo que he escrito y me gusta que a la gente le guste. Me gusta haber nacido el 16 de junio de 1996 y me gusta que la gente sepa mi edad y piense: "Oh, ¿tan pequeño?". Me gusta blasfemar cuando escribo. Me gusta escribir por muy malo que pueda llegar a ser. Me gusta leer y que me lean y me gusta decir lo que pienso sin ningún tipo de consecuencia. Me gusta tener twitter pero no facebook, y me gusta que la gente me siga pensando que pondré cosas interesantes y encontrarse con mi vida en 140 caracteres. No diré que me gusta demasiado ser yo, ni siquiera que me gusta estar conmigo mismo, pero si me dais tiempo, al final uno se acostumbra.

Comparte esta publicación en

Comentarios

Be the First to Comment!

Recibir notificaciones de
avatar

wpDiscuz