Cartas de amor desde el manicomio del alma

Cartas de amor desde el manicomio del alma

Escrito por Rebeka V. el 14 enero, 2015

Rebeka V.

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Estoy pensando en letra alta, una callada muda que grita, una zorra sin cama, sin lapicero, con el bolígrafo acabado y la papelera llena de ti.

Hay noches como ésta y noches como tú, hoy me ha tocado una de ellas, me ha tocado y me he corrido.

He olvidado quién soy, lo sé, me he perdido, he querido… Te he querido sin querer.

Me he escondido en mi poesía para negarme la verdad, he mentido, lo sé, te duele, nos duele.

Ayer vi la silueta de todos mis “nos” comiéndose la polla del mundo, ayer me vi a mí bailando sin control, descontrolada, loca en la cuerda floja.

Tengo sed, me bebo el mar a cucharadas, no me importa la sal, mis heridas también sabían así.

He lamido el cielo y me ha sabido a ti. Te vi, me hice la tonta, la despistada, pero te vi.

Así, como me desorientaba con tu cuerpo, así como te ganaba la batalla sin haber querido entrar en tu guerra, no sé cómo lo hice, yo iba sin armas, iba sin alma.

Nos quisimos, eso no lo puedo negar, pero llevo un “no” tatuado a fuego detrás de mis oídos, llevo las piernas temblando, fuerzas de flaqueza y recuerdos a la espalda.

Ya no me queda nada, sólo yo, mi primera persona del singular, mi única carta trucada, la primavera en mi coño, el invierno en mis manos, el verano en mi sonrisa.

Anoche salí a perder la razón y me la encontré en el bar de siempre, en la misma copa, en la misma espina.

Me he mirado en el espejo y no me he reconocido, pero he de reconocer que todas las ventanas llevan mi rostro.

¿A qué hemos jugado? Explícamelo sin que yo me entere, me gusta fantasear con la verdad y la mentira.

Adoro volarme la cabeza, no encontrar la salida. Caer en picado mientras me descojono de risa, correrme como si no hubiera un mañana.

Amarme como yo sola sé.

Me he vuelto una puta de remate, una zorra con disfraz de cordero, una loba sin aullido, un lunes medio entero.

Me gusta lo impredecible de perderme en mis calles, me gusta el riesgo que supone mirarte.

Qué me ha pasado, he sido bala y he perdido el valor, he sido dolor sin querer abrirte la herida.

Se me está agotando el sol, hace tiempo que no me da la vida, me he tumbado a tomar la luna.

Lunática, vuelve a rodearme, a iluminarme, vuelve a tirar de mí.

Voy a seguir escribiendo, es lo único que me queda, ya por fin me estoy viendo, he dejado de ser momia, las vendas las vendí junto a mi corazón.

Me he vuelto a mirar en el espejo, estoy a medias, tengo un pie fuera del tiesto, tengo hechas las maletas.

Voy a besar bocas para buscar aciertos y así poder equivocarme con descaro, voy a salirme del aro, a vivir de espaldas al mundo.

Dice mi raíz que se ha cansado de ser sabia, el tiempo me ha hablado con aires de levante en mis oídos.

Me ha dicho, que salte y me arriesgue a morir o que salte y me arriesgue a volar.

Me ha dicho, que nunca sabes lo que te espera hasta que dejas de esperar…

Me ha dicho que tenga paciencia, saliva, me ha dicho que aún faltan muchas horas para que vuelvan a anidar las oscuras golondrinas.

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Escritora y soñadora en mis ratos libres.

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1 Comment en "Cartas de amor desde el manicomio del alma"

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2 years 8 months ago

Sigo pensando que es lo mejor que te he leído…

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