Apareciste y tornaste sangre en café

Apareciste y tornaste sangre en café

Escrito por Rebeka V. el 29 diciembre, 2014

Rebeka V.

40 publicaciones

Apareciste de la nada, exigiéndolo todo.
Apareciste a medio anochecer
con tus juegos de azar, tus cuerdas en mi piel, tus manos sujetando bien mi cuello…

Me tiré de cabeza a esa luna tan caliente, tan ardiente, tan fuera de lugar.

Tu locura era mi estación preferida y yo decidí follármela, me dejé llevar
por el rastro de tu piel desnuda, se me hizo la espera
eterna entre tragos de saliva y camisas de fuerza.

Apareciste y con las mismas te fuiste, y me dejaste
mi cielo pintado de ti, la sombra de mi sombra
me hace cortes de manga, me da la espalda y me saca la lengua.

Tu lengua es el escenario perfecto para aprender idiomas
el tapiz para el cuadro del dolor y el placer sosteniendo
la guadaña, qué maravillosa escena.

Yo de espaldas a la pared, presa de tus primitivas maneras,
nunca pensé que una tortura como esa pudiera ser tan jodidamente
placentera…

A cada trago de tu boca le debo una espera, la damisela en apuros
ya no quiere que la salven, quiere que la maten, quiere se condenen con ella.

Apareciste y tornaste sangre en café, yo me lo bebí cual kamikaze, tirándome de cabeza al solsticio de tus ojos.

Mira cuánto mundo escondo bajo mis bragas, necesito que tus dientes me marquen todas las jugadas.

Tengo todo tu olor por mi cuerpo, la mordida de tus dientes
en una de mis ingles, el fémur izquierdo grita tu nombre,
las cicatrices de mis muñecas levitan mis pensamientos

a esa noche de bestias libremente hambrientas, y así me dejas
con todas estas marcas de tu amor en mi recuerdo, con todo
el tiempo del mundo para pensarte, con toda la poca esperanza

para volver a beberte, pues tu café me mantiene en vela,
no puedo conciliar el sueño cuando tú eres quien me lo
desvela.

Aquí te dejo mi poema, para que te folle de la forma

más cruel y salvaje que seguramente no te esperas.

Tú ya sabes

cómo quiero que me duelas, atada de piernas y manos sujetando mi melena.

Yo me he vuelto pelirroja por acercarme tanto a tu fuego y me he vuelto peligrosa

desde que me ataste en pleno vuelo.

Ya me saben a cerveza todos los tequieros.

Se me corre el mundo entero si me joden bien tus dedos.

Átame el collar de perra que ya he terminado de ladrarte, tengo el corazón pidiendo un azote más que darte.

 

 

 

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Escritora y soñadora en mis ratos libres.

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Comentarios

2 Comentarios en "Apareciste y tornaste sangre en café"

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@theyoungQuevedo
Invitado
2 years 10 months ago

Me ha parecido un poema para sonreír un lunes….más que interesante.

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