Las perversiones humanas

Las perversiones humanas

Escrito por VictoriaB el 5 septiembre, 2014

VictoriaB

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*Suena Canon in D (Dúo de piano y violín)*

Cuando llegué a mi cuarto aquella noche, el hombre raro estaba allí, pero yo fingí no verle.

Empecé a quitarme las joyas despacito, dejando sólo el collar que mi marido me regaló en nuestro primer aniversario: tiene un lapislázuli precioso. Luego me bajé la cremallera del vestido y dejé que cayera al suelo, el vestido cayó pesado a la vez que liviano, derrochando sensualidad; entretanto el hombre me miraba sin descanso, pero no se movía. Me tumbé en la cama despreocupada, y entonces él me poseyó con brutalidad. Mi marido y el resto de sus amigos continuaban jugando a las cartas en el amplio salón de abajo, ajenos a mis gritos. El hombre me dejó allí tendida, completamente desnuda, y al verme temblar susurró: «volveré». Debería haber sido horrible, debería haberme echado a llorar… pero, en lugar de ello, palpitando de un extraño placer, recé por que cumpliera su promesa.

[Son tan extrañas las perversiones humanas… aunque supongo que por algo se llaman así.]

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