Vive y déjate morir

Vive y déjate morir

Escrito por Rebeka V. el 8 julio, 2014

Rebeka V.

40 publicaciones

Vive y déjate morir, que va pasando la vida de largo
porque de corta siempre se mantuvo pobre.
Me mantengo al filo de la cuerda, en desequilibrio,
pues mi cabeza es un laberinto sin sur ni norte

pero con muchos precipicios.
He aprendido a volverme fuerte a base de hostias,
tanto literales como metafóricas.
Y sé cuándo hay que callar

porque las palabras en estampida encarcelan neuronas.
Sé apreciar la Luna, el sol y las estrellas,
como también adoro el desastre alegórico de las tormentas.
La calma me pone nerviosa, y la paz la gano en la cama.

La batalla de dos cuerpos luchando por morderse cada vez más las ganas.
También sé cómo es bañarse en unos ojos y morirse de frío.
Y cómo una caricia o un abrazo descongelan la capa
de un corazón para verlo derretido.

Eyacularte versos en la cara es mi sexo más placentero,
el destrozo de los esquemas de tu cabeza cuando en cueros
me obsesiono con el resplandor que dejan los besos.

Que por ti, vuelvo a repetir, me parto el pecho y mi desastre,
por ti abandono las palabras que no dicen nada
para convertirlas en arte.

No seas cobarde y comparte tu deseo con mis ganas de follarte,
que sin prestar atención a tus labios te besé la noche
que se escondía en tu saliva.

Pues la salida hasta mi guarida la van dibujando las hadas con
el polvo de sus alas rotas,
y vamos a echárnoslo por lo alto, el polvo, digo.
Que se me queda corto abril y mayo para
perderme en tu ombligo.

Mi corazón es biomecánico y una tuerca le falta
a su cabeza.

Sordo yace en su lecho a punto de morir,
por esos silencios que tanto callan
cuando más tendrían que decir.

A mi soledad le faltan alas para salir pitando,
que mi vértigo ha subido más arriba que de costumbre
y ahora me da pánico bajar por si me caigo y la hostia

me mata o me deja de por vida malherida.

Quiero que sepas que he secuestrado el verano
y lo tengo retenido en mi cama, si te apetece un
chapuzón o derretirte deposita tu amor en el buzón

como una carta sin remite
que no deje de pedir una explicación
ilógica a la razón y al porqué
de su escondite.

Y el tiempo, amor mío, todo lo deteriora,
hasta el amor más intenso y hasta el beso
que enamora.

Pero no te preocupes que a la próxima
sonrisa invito yo.

Emborracharse hasta el coma de carcajadas,
así a lo loco, que se vive mejor.

Pide todos los deseos que quieras cielo
que tengo a las estrellas retenidas para ti.

Pero no me cuentes el cuento chino
ese que dice:
—Pequeña, daría mi vida por ti.

Que ya me sé de sobra cómo lloran
los huesos cuando el corazón deja de latir.

Ya me se todos los trucos y
la magia queda rídícula, no te emociona,
no te sorprende…

Es sólo una realidad más que meterte por el culo.

Tan sólo ven, destroza todas las puertas,
salta la barrera lapidaria y busca la salida
de emergencia, sube las escaleras, invade mi mierda

y grita a pleno pulmón que la herida sobra y que
la ropa pesa.

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Rebeka V.

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Escritora y soñadora en mis ratos libres.

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