Veraneo

Veraneo

Escrito por Dianogos el 29 julio, 2014

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No, amigos y amigas, no nos hemos ido de vacaciones, seguimos aquí acogiendo vuestros textos e imágenes con todo el cariño y la atención posibles. Bien es cierto que durante este período estival, la gente prefiere tumbarse al sol y dejarse llevar por la lectura o por el sonido de las olas o incluso por el relajante sonido de niños jugando a la hora de la siesta en mitad de un camping. Vamos, que preferimos consumir antes que producir; es como si nuestras neuronas se pusieran en huelga y, afectadas por el calor, enloquecieran buscando cosas que hacer, como, por ejemplo, dormir la siesta.

«Arduas tareas las de un ocioso en verano, o las de un tipo de vacaciones o las de, desgraciadamente, una persona en paro. Tenemos que levantarnos tras una noche loca bailando y bebiendo sin parar. Esto no tiene excepción, salgas de fiesta o no. ¿O acaso no das más vueltas que Don Pimpón en una cama de velcro cada noche intentando evitar el calor? ¿No bebes agua hasta hartarte creyendo que así se te quitará ese sofoco? Lo dicho, beber y dar vueltas.

Pasar la mañana medio zombi para, a continuación, pensar en la comida. ¡Ah, esas comidas de verano! Gazpachos, salmorejos, ensaladas, lentejas… Sí, lentejas. Dile tú, querido lector, a mi madre que las legumbres se pueden tomar de otras maneras que no sean potaje calentado a trescientos grados. “Hay que comer legumbres una vez a la semana”. Y ahí es cuando se desata el infierno.

Simpsons

¿Quién no ha practicado este deporte? Seguimiento de ventilador sincronizado

Tres de la tarde, piso VPO de clase media baja, unidad familiar compuesta por papá, mamá, hijo mayor, hija mediana, hijo pequeño y perrete; número de váteres: uno. Hay tragedias griegas que no tienen la intensidad de ésta.

trono-vater

Sólo puede ganar uno… el que entra primero, está claro.

Tras solucionar el conflicto (afortunadamente no hubo más que daños materiales y un zapatillazo al hermano menor), toca el momento siesta. Por fin, el cuerpo cansado y descargado tiene la oportunidad de descansar; y este evento sólo se celebra de una manera: empezando la sesión de tarde de la obra del portal. Esa obra que no es necesaria durante todo el año pero que se empieza a acometer en los meses de verano, justo cuando tus vecinos han decidido irse de vacaciones y tú, desgraciado de la vida, permaneces en tu piso con tu familia. Esa obra que tiene un horario extraño y que coincide con tu hora de despertar y tu hora de la siesta. Y varía si tú varías tus hábitos, asegurado.

En fin, que de nuevo llega la noche, el asfalto comienza a desprender calor, tus ventanas construidas en mil novecientos sesenta no te permiten guardar el increíble fresquito que da tu ventilador de veinte euros y piensas que, por favor, no haya caliente para cenar.

Así son los días de verano, ésos que cuando es invierno citamos como felices y maravillosos, como queriendo que vuelvan rápido. Qué mala memoria tenemos.»

 

PD: como veréis, esta semana no ha habido sección resumen puesto que estáis más perros que palomas y no enviáis cosas. No os preocupéis, la semana que viene seguirmos por aquí dando guerra.

PD: si alguien fuera tan amable de enviar unos helados o unos poloflash…

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Educador con aires de escritor. Con muchas ideas que acabaron en un saco tan grande que acabamos llamándolo Harwin.

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