Según se mire

Según se mire

Escrito por Henrietta Chinaski el 22 abril, 2014

Henrietta Chinaski

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Salí del hospital, recuperado y con ganas de ver a Myriam.
Contaba con que hubiera comprado una botella para celebrarlo.
Si mi hígado había sobrevivido aquella vez, aún podría soportar
unos cuantos achaques más. 
Llegué a casa y abrí con llave, quería darle una sorpresa, tal vez
echar un polvo. Sí, me sentía con fuerzas para echar un gran polvo 
de esos de "aquí te pillo, aquí te mato". Oí ruidos extraños, me
acerqué a la alcoba y abrí la puerta: me quedé ojiplático. Estaba
tirándose al repulsivo vecino de abajo, sobre mi propia cama. 
Y estaba disfrutando como una cerda comiendo bellotas.
Me quedé mudo, parado, mirando el panorama, y se me empezó
a poner dura con lo que vi. Nunca había apreciado sus cálidas nalgas,
pálidas y prietas, jugando con la ley de la gravedad, hasta que no la vi 
perdiendo el control como una maldita zorra desquiciada, cabalgando
sobre un cuerpo que no era el mío. Tal vez, el secreto para no subestimar
a una mujer era verla follando con otro. Mirar cómo era otro baboso el que
acariciaba su largo y sedoso cabello, verle lamer sus pezones sonrosados
y puntiagudos. Observar cómo ella saltaba sobre él era enfermizo, escuchar
sus gemidos se estaba convirtiendo en una puta locura. Saber que ya no
sería igual porque ese hijo de perra me había robado el coño y el alma
que yo no había sabido valorar hasta que no la vi jodiendo con alguien
que no era yo. Tampoco importaba, mañana estaría tirándome a la rubia
cachonda del bar de la esquina. El amor era una puñetera mierda, podría
haberme follado a esa peliteñida hacía meses. De hecho, me la había
cascado pensando en ella unas cuantas veces. Y ahora que podía tirarme
a esa puta camarera que estaba a rabiar de buena, voy y descubro que
mi mujer tiene un culo tan glorioso que es capaz de ponerte berraco
aun cuando se está galopando a otro que no eres tú.
¡Zorra, puta, guarra, ramera…! Creo que voy a perdonarla, ella no tiene
la culpa de que yo no hubiera visto antes ese culo desde un buen ángulo.
Me fui a la cocina y cogí una cerveza de la nevera.
¡Hay que joderse, las cosas que se pierde uno cuando está borracho!

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Con el corazón siempre en la boca.

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