Otra de esas

Otra de esas

Escrito por Rebeka V. el 16 febrero, 2014

Rebeka V.

40 publicaciones

Se escucha respirar las noche

mis pensamientos se disparan

las balas salen solas.

 

Hay un gallo que canta demasiado temprano

un gallo con insomnio, como yo.

 

No tengo frío, ni calor,

su recuerdo me mantiene templada

me fumo varios cigarros y me miro las manos

 

cada vez me quedan menos anillos

y menos palabras.

 

Tengo al pesimismos danzando en mitad

de mi habitación, el muy cabrón huele a wiskey.

 

Me mira y me sonríe burlón

se ha empeñado en seguirme a todos lados

como un cobrador del frac

embargando mi esperanzas.

 

Y ahí va esa chica otra vez paupérrima en triunfos

con la boca seca de beberse el aire

del cual a veces se alimenta.

 

Elocuente a ratos y con ganas de guerra

tanta paz hay en ella que le repugna

su caos lucha a capa y espada.

 

Pendiente de lo que más se le escapa

el tiempo…enemigo y amigo

que te recuerda la muerte

 

fiel compañero para el olvido del amor,

invisible testigo de tus recuerdos

 

Ella no tiene sonrisa

se la pinta con dagas que presumen de humor.

 

Flota en la niebla que el mar va dejando

cuando la noche late con brillo lunar.

 

Procura salir con discreción

escondida en si misma, odia a la gente

la caída de las flores, de las hojas en otoño.

 

Odia la televisión, prefiere algún libro

o encerrarse en su música

 

odia vivir donde vive, extranjera,inmigrante

en su pueblo sectario

apuntada, señalada, acusada.

 

Montañas de prejuicios  a sus espaldas

y mierda en la esquina de su casa

 

una extraña en un mundo

al que no pertenece, en su mundo

de fotocopias,replicas, días repetidos

 

paisajes que perdieron su valor

por observarlos con frustración.

 

Ella al menos vuela, tiene alas

por eso pierde la cabeza a menudo

y juega con ella misma a inventar

su vida.

 

No todo es malo, su mirada no se

ha cegado del todo, puede ver

tiene criterio, una loca racional.

 

Le gustan las flores que nacen del fango

el olor del café recién hecho de las mañanas

el sonido de los pájaros volando libres.

 

Ese gallo que canta en horas descompensadas

quizás le cante a ella, o se esté quejando

por ser ave y no poder volar.

 

Le gusta la noche, su soledad

ver como se mezclan todos sus sueños

en una gran orgía perfecta.

 

El atardecer con colores en acuarela

dibujado en el cielo

por la paleta de algún pintor que ya se fue.

 

Ver como muere el sol cada atardecer

y se baña en el mar, apagando su fuego

 

Le gusta su mar, el olor a sal que pica en la nariz

el jazmín  de noche, el olor a lluvia

cuando se mezcla con la tierra.

 

Las noches de verano mirando las estrellas

jugar a cazarlas, sostener la luna en sus dedos

esa rubia tan deliciosa que se bebe

 

Le gusta su cuaderno negro de páginas

amarillentas,le gustan los besos juguetones

las caricias descubiertas.

 

Escribirse inventarse, fumarse al verbo

destilar la tinta del poeta.

 

Mimar a su loca locura

caldear sus tripas con sopas de letras

 

y morirse de deseo por descubrir

los que esconden unos ojos.

 

Que esperan pegar sus primeros pasos

sin que nadie los sostengan.

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Escritora y soñadora en mis ratos libres.

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