Nunca es suficiente

Nunca es suficiente

Escrito por Paco el 26 enero, 2014

Paco

23 publicaciones

NUNCA ES SUFICIENTE
 

Nunca es suficiente. No, no lo es.

Y créeme cuando te digo que parece sencillo, extremadamente sencillo. Pero no lo es. Es lo más complejo que existe porque no es una mísera frase. Es un sentimiento. Un impulso.

Es tu vida.

Nunca es suficiente para levantarte una y otra vez, sin importar las veces que uno se caiga y ver lo agustito que se está en el suelo. Nunca es suficiente para tender una mano a aquella persona que tanto odias. Nunca es suficiente para esbozar una sonrisa cansada cuando ya no hay nada por lo que sonreír. Pero sobre todo, nunca es suficiente para dejar de aprender de nuestros errores.

Porque si por algo se define la vida, es por ser un aprendizaje continuo desde el momento de nuestro nacimiento hasta el de nuestra muerte. Donde nunca, NUNCA, es suficiente para acercarnos a aquello que anhelamos y que nuestro miedo, nuestra falta de valor, o peor aún, nuestra comodidad, se empeñan en alejarnos.

Sólo pregúntate una cosa. No te preguntes quien eres, porque eso es algo que nunca podremos responder y que sólo las personas que nos rodean podrán contestar. Pregúntate quien quieres ser y haz todo lo posible durante toda tu vida por asemejarte lo más posible a esa persona. Por hacer lo que ella haría, por actuar como ella actuaría. Y es muy probable que jamás consigas ser esa persona, pero lo que importa no es el final, sino mirar hacia atrás y ver lo mucho que has avanzado por ese camino que te lleva a ser algo que para ti es mejor de lo que eras.

Porque nunca es suficiente para sacudirse una vez más el polvo de nuestras pasadas caídas y volver a caminar.

Y es extremadamente difícil. Tan difícil que quizás pienses que no valga la pena, que es demasiado doloroso fracasar una y otra vez. ¡Pero es tu vida! ¡Sólo tenemos esta oportunidad para hacer esas cosas, para decir esas palabras o para dar esos besos! Deja de preguntarte el ¿por qué? y pregúntate el ¿por qué no?

Tenemos la fuerza necesaria y estas son sólo tres palabras que puedes decir en cualquier momento: Voy a hacerlo. No importa lo difícil que sea, si lo vas a conseguir o no. Sólo respira profundamente y dilas.

Voy a hacerlo.

Y mata a aquella sombra tuya que te dice que no puedes, y sobre todo ahoga a esa personita que hay dentro de ti y que te dice la peor palabra que el ser humano ha creado: Después.

El después no existe. Hazlo ahora, en este momento en el que el sentimiento está en su máximo apogeo, porque en otro momento ya será efímero, ya no será eterno. Hazlo ahora y apechuga las consecuencias, pero habrás sido fiel a ti mismo. Porque al final no importa si lo consigues o no lo consigues, sino si has sido capaz de hacerlo.

No pretendo darte lecciones de moral, porque soy el primero que es un cobarde. Pero quizás, sólo quizás, sea un poco más consciente de la persona que quiero ser. Por supuesto, todo esto es mi punto de vista, tan válido y tan acertado como el tuyo.

Quizás lo único que importa de toda esta verborrea es la misma frase con la que ha empezado este artículo. Y que cada uno la entienda a su manera.

Nunca es suficiente.

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Paco

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Si quieres conocerme llámame! Hablame por feisbuc o por donde sea que aqui es muy impersonal, no crees? Además, te prometo contarte la historia de mi perro Cucky, una desgarradora historia de traición, amor, rencores y reverberaciones. Pero bueno, para que no te vayas con las manos vacías te dire que mis chicles preferidos son los Bubalus y que odio que la gente piche mi glande con la punta de un compás. Un abrazo y si... yo a tí también.

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