Hoy me apetece hablar

Hoy me apetece hablar

Escrito por Sheila Laso el 23 enero, 2014

Sheila Laso

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La alarma ha despertado a este pequeño gran saco de hormonas y simplemente he pensado en escribir. Simplemente he destapado mi cabeza y la he dejado airearse por la brisa húmeda de la habitación.

Me apetece hablar de meteorología.

En el proceso de domesticación por el que hago pasar mi día a día, me voy descubriendo un poco más, voy acariciando nuevos rasgos y despidiéndome de mi propia mierda inútil.
El Sol, es curioso lo que me ha hecho reflexionar.

Suelo andar cabizbaja, mirando al suelo para no tropezar. Gran símil con la vida misma, no tropezar. Y es que es esa clase de mierda que te meten en la cabeza: muestra seguridad, anda erguido, demuestra que puedes comerte el mundo… Pero a mí el mundo se me indigesta y acabo vomitando ginebra y cagando pizza y chocolate.

Nunca he conseguido dar más de tres pasos. Lo he intentado y he acabado pisando el puto charco de los cojones, y yo no me quería mojar.
¿Qué mierdas incoherentes te han metido en la cabeza? Camina como te dé la gana, el mundo no se detendrá a observar tus perfectos andares.

Y voy y me sorprendo mirando al Sol. Voy caminando y me sorprendo viendo El Mundo en forma de línea horizontal, esa fina línea que mis ojos medio cerrados dejan pasar. He pisado barro y me he reído, he seguido mirando al Sol.

Sólo dos pasos más y he vuelto a ver la hierba que marcaba mi camino. Pero me apetecía cegarme de nuevo. Era atrayente la idea de luchar contra mi estupidez. Quiero probarlo. Deseo que los rayos penetren en mi blanco rostro a pesar de no darme calor. Simplemente quiero que me iluminen. Me ha gustado.

Estoy en modo castor saliendo a la luz de forma intermitente, pero tengo una idea. ¿Y si me convierto en marmota y todos los días son 2 de febrero?
Quiero leer los rayos, saber qué me cuentan y sentir que me desean, que desean incluso la piel que no son capaces de ver. Quiero arriesgarme aun sabiendo que me pueden quemar. Quiero que vengan acompañados de brisa húmeda y me susurren que están preparados para necesitarme y ser necesitados, como esta mañana.

Simplemente lo he probado y me gusta, pero… ¿Y si viene una racha de nubes y no me deja sentir, ni ver, ni leer? De todos modos siempre me ha encantado la lluvia, y creo que mañana va a llover.

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