(Desgraciadamente) haremos lo que nos salga del coño

(Desgraciadamente) haremos lo que nos salga del coño

Escrito por Miss Carrusel el 24 diciembre, 2013

Miss Carrusel

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Soy mujer y soy feminista y no me avergüenza decirlo, ni tampoco me da miedo. No me dan miedo esas personas que utilizan el término feminazi, ni las que ridiculizan o amenazan a las mujeres que luchamos por la igualdad. Lo que sí que me dan estas personas es asco, y rabia. Una rabia que en los últimos días se ha acrecentado y mucho gracias a la nueva reforma de la ley del aborto, esa que hace que, como dice la secretaria de Educación e Igualdad del PP, Sandra Moneo, el aborto no pueda ser un derecho si no una excepción.

Vivimos en un país en el que todos los ciudadanos y ciudadanas nos vemos día a día afectados por políticas injustas, recortes brutales de derechos y libertades y toda serie de atentados contra nuestra dignidad. Las mujeres, por supuesto, entramos en ese saco. El problema viene cuando por el hecho de ser mujer estás en ese saco y a la vez puedes entrar en muchos otros sacos bien jodidos: el saco de mujer maltratada sin medios o apoyo suficientes para dejar de serlo; el de trabajadora del sexo, prostituta, puta, a la que muchas veces no se respeta por el simple hecho de ejercer esa profesión pero que además no puede cotizar a la seguridad social o tener una baja por enfermedad ni protección efectiva ante los riesgos que su profesión supone; el de mujer que trabaja por cuenta ajena pero puede cobrar menos que sus compañeros varones, ser despedida por querer ser madre y además ve como en la mayoría de los casos, los puestos más altos siempre son para personas con un falo entre las piernas; el gran saco de la mujer ama de casa o cuidadora, sin sueldo, sin horarios, sin reconocimiento alguno, y el de la que compagina este trabajo con otro fuera de casa sin morir en el intento; el saco de la mujer inmigrante, sin derecho a la sanidad ni a circular libremente por la calle si no lleva un papelito encima que así se lo permita… y así, un largo etcétera.

Quieren convertirnos en ciudadanas de segunda, quieren engañarnos con una falsa capa de igualdad que no llega ni de lejos a eliminar las cuestiones que nos mantienen siempre por debajo de los varones en este sistema patriarcal y machista. Porque, nos guste o no admitirlo, vivimos en un sistema creado por y para hombres blancos y occidentales. Es por ello que, además, la igualdad que se propone desde los organismos en muchos casos es una igualdad que no respeta nuestras diferencias, y tampoco queremos eso. Queremos ser iguales sin tener por ello que renunciar a ser diferentes y únicas. Llamadme loca si queréis, o llevadme a la hoguera, porque no me cansaré de decirlo. Y mientras las cosas funcionen así y la mayor parte de la sociedad siga creyendo en el falso espejismo de igualdad parcial que nos venden desde los organismos oficiales, no será extraño que pasen cosas como esta, como este retroceso brutal en unos derechos que tanto trabajo costó adquirir (a medias en muchos casos) y que ahora nos arrebatan sin el menor pudor. Porque el aborto no es una aberración ni una excepción, es un derecho de las mujeres, y debería ser reconocido y respetado como tal por la ley.

Es más: no creo que la solución sea mantener una ley de supuestos; una mujer debería poder abortar no solo si cumple X requisitos, si no también si simplemente no quiere tener hijos en ese momento o nunca. ¿Qué creen, que si eso fuera así iríamos a abortar mensualmente, por gusto? Sinceramente, no creo que un aborto sea una experiencia apetecible para ninguna mujer. Pero existen errores, fallos de los métodos anticonceptivos, violaciones, riesgos. Es parte de nuestra condición de hembras la posibilidad de quedarnos embarazadas, pero no debería ser, en ningún caso, nuestra obligación. La mujer tiene que poder elegir si ser o no ser madre, y cómo y cuándo serlo. A los (y las) que se les llena la boca diciendo que el aborto supone un asesinato, les hacen falta unas cuantas lecciones de biología, y también de vida. Dudo mucho que se hayan visto en la situación de no querer o no poder tener descendencia y sentirse obligadas a hacerlo. Estoy segura de que todos esos señores y señoras de “la alta sociedad” que están en contra del aborto no dudarían en mandar a su joven hijita a abortar a Londres previo pago si el Borja de turno la dejara preñada. Y los que no tengan dinero para eso, pues nada, que no follen. Y si lo hacen, que vayan a caritas o a Cruz Roja a pedir alimentos donados con los que alimentar a sus hijos, que ya se sabe, donde comen dos, comen siete. O que se jueguen el pellejo con métodos de aborto clandestinos.

Pero esto no es solo una cuestión de clases: es de nuestro cuerpo y de nuestra vida de lo que estamos hablando; la maternidad implica cambios a niveles físicos y vitales que no deberían ser tomados a la ligera ni, por supuesto, impuestos. Las mujeres tenemos el poder potencial de crear vida, y muchos hombres, demasiados, han intentado (en la mayoría de los casos, con éxito) controlar ese poder a lo largo de la historia a través de la religión, de leyes y de dictámenes morales, de quemas de brujas y de prohibiciones. Tratan nuestros cuerpos como si les pertenecieran, los usan en la publicidad para atraer a hombres mostrando cuerpos supuestamente perfectos e inalcanzables, y con esos mismos cuerpos tratan de esclavizar a las mujeres, intentando que se obsesionen con alcanzar ese prototipo de mujer de piel y peinado perfectos, profesional pero buena madre, gran cocinera pero también una amante sexy y complaciente, capaz de poner una lavadora o cambiar unos pañales calzando unos tacones y sin perder jamás la sonrisa. Bueno, si alguna mujer de verdad es capaz de ser así y elige serlo libremente, todo bien. Pero es necesario que comencemos a ver como el mayor y más legítimo derecho el de elegir libremente qué mujer queremos ser sin vernos continuamente condicionadas por la televisión, la iglesia, las leyes, los hombres y las demás mujeres.

Bravo por aquellas que eligen hacerse la depilación láser, y por las que prefieren no depilarse, y las que usan demasiado pintalabios rojo, y las de las faldas muy cortas, y las que prefieren no usar faldas ni maquillaje, las que eligen ser vírgenes hasta el matrimonio y las que prefieren acostarse con mil hombres y no casarse con ninguno, las que se enamoran de otras mujeres, y las que nacieron con cuerpo de hombre, las que quieren ser ejecutivas y las que prefieren ser amas de casa, las que quieren tener siete hijos y las que sienten miedo de los niños, las que practican yoga y las que prefieren el boxeo, las que solo comen ensaladas y frutas y las que no pueden vivir sin pizza y chocolate, las que están contentas con su cuerpo y las que se esfuerzan por cambiarlo, las amantes de las comedias románticas y las que odian la televisión, las que deciden utilizar su cuerpo como herramienta de trabajo y las que solo son capaces de follar con la luz apagada. Bravo por ellas, bravo por nosotras si somos lo que somos por decisión propia, si realmente somos lo que queremos ser y no lo que otros han decidido.

Así que párate y piensa, reflexiona, y pregúntate a ti misma y a las mujeres de tu alrededor si os parece bien que los demás decidan por vosotras, o que os pongan límites insalvables a la hora de tomar una decisión. Si estáis dispuestas a seguir viviendo en un mundo creado por los hombres y para los hombres, o si preferiríais vivir en un mundo en el que todas las personas tuvieran las mismas posibilidades, en el que no fuéramos ciudadanas de segunda y en que pudiéramos ser realmente las dueñas de nuestros cuerpos y de nuestras vidas. Y los hombres, pensadlo también, pensad si queréis compañeras que caminen a vuestro lado o que caminen detrás de vosotros.

No podemos permitir que nos sigan relegando a vivir nuestras vidas del modo que ellos decidan; no podemos y no queremos. Reclamemos nuestro derecho a decidir, luchemos, que no nacimos para ser sumisas y nuestros ovarios no están ahí para que otros decidan qué hacer con ellos.

 

Y qué viva el santo chumino rebelde!
http://www.youtube.com/watch?v=5rtRDfkG9vo

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