Preocupaciones

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Escrito por Miss Carrusel el 25 noviembre, 2013

Miss Carrusel

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Me llamo Mamen Conde Puertas y sólo soy otra chavala del montón con un papelito oficial de una universidad en el que aseguran que soy diplomada en trabajo social; está firmado por su majestad y todo, no se crean; el caso es que no soy periodista, ni analista política, ni experta en nada por mucho que tenga dos titulitos de experto universitario. Tampoco soy la activista más activa del mundo, ni la revolucionaria del año; simplemente soy una persona que desde pequeña ha estado preocupada por todo, desde los problemas más cercanos a los más ajenos y lejanos; aleatoriamente paso noches en vela por culpa del hambre en África o por la posibilidad de haberme dejado el coche abierto o mal aparcado.

Y como no se quedarme callada, muy pronto empecé a opinar sobre esos asuntos que me preocupaban sin ton ni son, los importantes y los más importantes. Eso sí, hoy por hoy me gusta contrastar datos antes de formarme una opinión sobre algo, o al menos lo intento. No quiero decir que sea objetiva; la visceralidad es, muchas veces, inevitable, y además desde mi punto de vista, la objetividad no existe. En el mundo en que vivimos no es posible hablar de una sola verdad; yo tengo mi verdad igual que tú, personita que está leyéndome, tienes la tuya. Todo es susceptible de ser interpretado, los datos son manipulables y casi todas las acciones que emprendemos, y también las que no, las cosas que decimos y las que callamos, tienen una carga política. Y la política no es neutral. Y nadie es apolítico aunque lo pretenda; no elegir un bando también es una elección, pues, como decía Desmond Tutu, “si eres neutral en situaciones de injusticia, has elegido el lado del opresor.” Por tanto, quería dejar claro de antemano que sí, que lo que yo escriba aquí va a tener carga política y opiniones personales, para que nadie se sorprenda o escandalice.

Y ahora la pregunta: “y si no eres ni periodista, ni analista política, ni experta en nada, ¿qué coño piensas escribir?”. Bueno, pues ya veremos. Desde siempre he tenido la manía no sólo de preocuparme sino también de expresarme. Así que supongo que escribir sobre las cosas que me preocupan puede ser un comienzo.

Creo que todo esto de preocuparme empezó a volverse más serio cuando tuve que elegir una formación universitaria (porque claro, tenía que estudiar algo, que para eso siempre me han machacado con la frasecita de “si quieres ser algo en la vida, tendrás que estudiar”; nadie me dijo que “ser algo” no siempre es sinónimo de “ser feliz”, pero ese es otro tema); en ese momento me dejé guiar por ese afán que me hacía querer ayudar a todo el mundo a corto plazo y salvar al mundo a largo plazo. Por aquella época yo aún creía en las instituciones (con 17 años la gente es capaz de creer en casi cualquier cosa) y pensé que la mejor manera de canalizar mis inquietudes y mi afán de justicia era estudiando trabajo social. Tardé un tiempo en descubrir que las cosas no eran como yo pensaba y después de la carrera vinieron las especializaciones en desarrollo y cooperación con África Subsahariana, entre otras. Lo único que he sacado de todas esas horas de estudio ha sido mi capacidad crítica y un gran cinismo ante la mayoría de iniciativas e instituciones que relucen bajo palabras como “solidaridad”, “bienestar” o “derechos humanos”. Bueno, y un trabajo, que no es poco, ya que por irónico que resulte, tener un trabajo hoy en día es casi un privilegio.

No es de extrañar que finalmente me decantara por la lucha de base, los movimientos sociales, “la auténtica revolución”. De mi participación en algún que otro movimiento o colectivo social, generalmente asociados a la órbita del 15M, pero también otros más antiguos pero menos mediáticos, he sacado valiosas lecciones, no todas utópicas, pero sí muy útiles.

Esto es sólo mi presentación como individua individual. A partir de ahora dudo que hable de mí. Hay cosas mucho más interesantes en el mundo sobre las que seguramente os apetezca leer. Si no es así, siempre podéis crear una de esas firmas electrónicas de change.org pidiendo que escriba mi biografía. Hasta entonces, os tendréis que conformar con mis preocupaciones.

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