Codiciosos

Codiciosos

Escrito por Psicodelicious el 20 noviembre, 2013

Psicodelicious

6 publicaciones

Sí, estáis viendo lo mismo que yo, los cuatro mafiosos, gansters o como queráis llamarles más poderosos y peligrosos de la sociedad ¡muertos!
 
Y el que os habla es el chico de los recados, el que sirve un zumo, prepara la cena, destapa el vino, lleva un kilo de coca de un lugar a otro, le pega una paliza al yonki que quería probarla gratis; y después traslada su cadáver. Y no sólo el de él, también el de la puta que habla mucho, el del chico que sabe mucho y no dice nada, o el del que habla mucho y no sabe nada.
 
Sí, soy el pringado, el secretario, la puta, el sicario de estos cuatro codiciosos y “respetados” señores (bueno, ahora cadáveres). Simples fiambres.
 
¡Qué ganas tenía de ver esta imagen!, pero… ¿qué mata al codicioso? Eso mismo: ¡LA CODICIA!. Sólo hace falta un maletín y unas reglas a seguir en una nota que desprenda un poco de olor a puro y coñac. Les encanta, a este tipo de personas, creen que es el olor de la importancia.

 

¿Las reglas?, las siguientes: primero, envías la nota al cuarto del eslabón, por lo general es el más pringado, más codicioso, quiere lo que no tiene y si puede joder a sus superiores, ¡mejor!.
 
Le explicas que a las cinco en punto tiene que recoger un maletín, el cual se encontrará apoyado en el tercer banco de la entrada del parque. Por supuesto la suma de dinero que aparecerá en la nota y que estará dentro del maletín debe de ser escandalosa, importante; ¿medio millón de €? No, que sea mejor un millón.
 
Después le matizas que un coche seguirá sus movimientos, ¿por su seguridad? No, porque tiene que hacer una misión… ¡matar a sus superiores!, si realmente quiere quedarse con el dinero. Y, por último, acabas con las instrucciones con una frase que les pone mucho a los últimos monos de los gansters: “Después podrás hacer lo que quieras y no tendrás que preocuparte por mí, nadie sabe quién soy”.
 
Así que va el último simio y hace lo que le dictas, recoge el maletín a las 5 en punto con su traje de Armani. Se da cuenta de que el coche le sigue, es estúpido pero no tanto…, dentro del coche voy yo, el chico de los recados. Sí, sí que es tan estúpido.
 
Y a las 5:30 ya está en la casa dispuesto a matar a sus superiores, con el maletín en la mano.
 
Por su puesto, cumple con su misión, y entonces se supone que tendría que entrar yo, como buen chico de los recados tengo que rematar la faena: matar al pringado. Pero el jefe superior,… ¡sí señor! Me hace un gran favor, como mala hierva nunca muere o por lo menos un poco más le cuesta, en el último suspiro…,¡PAM!; le pega un tiro al último mono. ¡Pedazo orangután! ¡Cómo ha picado!
 
Yo iré al infierno por todos los pecados que he cometido bajo las órdenes de estos cuatro cabrones. Pero mientras esté en la tierra, que debe ser muy parecida al mismo infierno, estaré tranquilo, porque estos cuatro cadáveres son cadáveres, porque se han matado entre ellos y lo mejor, por un maletín totalmente vacío.
 
Por supuesto nadie llorará a esta alimaña, ni siquiera habían tenido tiempo de formar una familia. Demasiado tiempo malgastado cometiendo pecados. Así que el único heredero de su maldita fortuna: el chico de los recados.
 
Nos vemos en el infierno.
 

Publicaciones relacionadas

Psicodelicious

6 publicaciones

Comparte esta publicación en

Comentarios

Be the First to Comment!

Recibir notificaciones de
avatar

wpDiscuz